En la Italia de la posguerra, Delia trata de sacar adelante a su familia: un marido maltratador, un suegro insufrible, una hija recién salida de la adolescencia –Marcella– y dos chavales revoltosos. Todos confían en que el inminente compromiso de Marcella con un joven adinerado les saque de apuros.
La actriz italiana Paola Cortellesi debuta en la dirección con una apuesta arriesgadísima que ha triunfado en la taquilla italiana. Una película de mensaje feminista, rodada en blanco y negro, que entronca por historia y estilo directamente con el neorrealismo y que mezcla géneros y canciones con una audacia casi temeraria. A Cortellesi le sale bien. Y eso, a pesar de que, durante la mayor parte del metraje, uno tiene la sensación de que la película va a descarrilar y a estrellarse contra algunos de los muros donde se estrellan este tipo de propuestas tan osadas: el cliché, la extravagancia, el artificio o la antipatía.
Sorprendentemente, ocurre lo contrario: un clímax brillante que conecta la película a un hito histórico, coloca las piezas del relato e ilumina el interior y las motivaciones de una madre coraje que se va revelando, a medida que avanza la película, como una auténtica heroína.
Ana Sánchez de la Nieta
@AnaSanchezNieta