Sorprende que una película familiar modesta pero elogiada por la crítica y muy rentable, que ya ha recaudado en Estados Unidos casi 40 millones de dólares –cuatro veces más que lo que costó—, no se exhiba en salas de cine y se estrene en venta y alquiler digital a través de diversas plataformas. Y, para más lío, con dos títulos diferentes y antagónicos. Pues eso precisamente es lo que ha hecho en España y otros países Sony Pictures con La peor obra de Navidad, estupenda adaptación del best seller infantil El mejor espectáculo navideño de todos los tiempos (The Best Christmas Pageant Ever), escrito por la estadounidense Barbara Robinson en 1972 y que ya gozó en 1982 de una versión teatral y en 1983 de una televisiva en la ABC. En realidad, Sony ha impuesto a este título los mismos discutibles criterios comerciales que ya ha aplicado a otros filmes exitosos de los catalogados cristianos, como Gigantes hacia la victoria (2006), Prueba de fuego (2008) o La fuerza del honor (2011), los tres dirigidos por el pastor baptista Alex Kendrick.
El fresco guion de Platte Clark, Darin McDaniel y Ryan Swanson está narrado en primera persona por Beth (Lauren Graham), una mujer que recuerda un hecho relevante de su infancia en el ficticio pueblo estadounidense de Emmanuel durante los años 70 del siglo pasado. La heroína del relato es su propia madre, Grace Bradley (Judy Greer), que asume la dirección de la popular obra de Navidad del lugar cuando se lesiona su organizadora habitual.
Profundamente cristiana, Grace está felizmente casada con Bob (Pete Holmes) y es madre de Beth y su hermano pequeño, Charlie (Sebastian Billingsley-Rodriguez), que sufre el acoso escolar de los niños más temidos del pueblo: los seis hijos de los Herdman, que fuman puros, dicen palabrotas, beben alcohol, roban en las tiendas, toman el nombre de Dios en vano, desprecian a los maestros y hasta provocan incendios. O sea, que campan a sus anchas desde que su padre los abandonó y su madre debe trabajar en varios turnos para llegar a fin de mes. El desafío para Grace llega cuando los temidos hermanos Herdman van a la escuela dominical por primera vez –para pillar bocadillos– y exigen encarnar los papeles principales de la representación navideña. Grace acepta el reto ante el estupor de su familia y el escándalo del sector más puritano del pueblo.
El creador y director de The Chosen, el texano Dallas Jenkins, ha filmado esta estupenda comedia familiar, convirtiéndola en una preciosa fábula moral sobre el verdadero sentido de la Navidad. Lo logra con una gran frescura narrativa, unas interpretaciones que desbordan humanidad y autenticidad, una cuidada ambientación, sugerente música y bellas canciones, y un sabroso cóctel de drama, comedia, parodia, aventuras e intriga, sin sentimentalismos baratos ni sermones grandilocuentes, y encarando temas incómodos, como la hipocresía religiosa o las injusticias sociales.
Bienvenida sea, por tanto, La peor obra de Navidad, también llamada El mejor espectáculo navideño de todos los tiempos.
Jerónimo José Martín
@Jerojose2002