No es lo mismo privacidad que intimidad. Suelen confundirse, pero mientras la privacidad se define negativamente y se refiere a lo que no es público, la intimidad proviene de intimus, superlativo de intus (“dentro”), y alude a lo más profundo del ser. Así, lo privado se entiende en un plano horizontal; la intimidad, en cambio, es vertical: permite adentrarse en el fondo de cada uno, como un pozo de agua, hasta llegar a lo más recóndito, a un lugar tan hondo que ni siquiera quien lo habita puede conocerlo del todo.
Esta es la idea que articula Ferrán Sáez Mateu, que se mantiene fiel a su maestro intelectual, Michel de Montaigne, padre del ensayo y de la modernidad, a quien precisamente dedicó su tesis doctoral. Para el filósofo catalán, Mont…
Contenido para suscriptores
Suscríbete a Aceprensa o inicia sesión para continuar leyendo el artículo.
Léelo accediendo durante 15 días gratis a Aceprensa.