Françoise Thom, historiadora francesa y profesora en La Soborna, subraya en este libro que tras la caída del comunismo no hubo cambios políticos esenciales en Rusia, pues se mantuvieron elementos ostensibles de la era soviética. El poscomunismo no ha dado lugar a la democracia, sino que ha servido para consolidar un sistema autoritario. De ahí que busque en el pasado soviético explicaciones a lo que sucede en la Rusia actual.
El auge de las redes mafiosas se remontaría, en su opinión, a la época de los gulags, cuando se confiaba a delincuentes la tarea de mantener el orden en los centros de detención. En consecuencia, el universo carcelario del período soviético ha servido para modelar a amplios sectores de la sociedad rusa.
Según la auto…
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